El reto de la docencia de Teoría de la Comunicación on
line y presencial en el marco del EEES.
Anna Estrada, Miquel Rodrigo
Universitat Oberta de Catalunya, Universidad Pompeu Fabra
E-mail: aestradaa@uoc.edu, miquel.rodrigo@upf.edu
"...para que las cosas existan son necesarias dos condiciones,
que el hombre las vea y que les ponga nombre.''
José Saramago (1987). La Balsa de piedra. Barcelona: Seix Barral, p. 69.
El Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES) plantea un reto muy
importante a los profesionales de la docencia universitaria. Este reto es
todavía más claro para aquellos que impartimos asignaturas
eminentemente teóricas, que no tienen una relación directa con la
labor profesional cotidiana de la mayoría de los nuevos licenciados.
Son asignaturas que pretenden enseñar a pensar, a desarrollar un
pensamiento crítico, a entender el mundo en el que vivimos.
En este texto pretendemos, en primer lugar, contestar una pregunta que, a
veces, se nos plantea a los profesores de teoría por parte de los
estudiantes: "Y esto, ¿para qué sirve?''. En segundo lugar,
recordaremos que, hasta ahora, en la programación de toda asignatura se
debía plantear unas metas educativas y unos objetivos generales y
específicos de la asignatura, mientras que en el marco del EEES se ha
pasado al aprendizaje por competencias. Nos plantearemos, pues, cuáles
son las posibles competencias que en una asignatura como Teoría de la
Comunicación los estudiantes podrían alcanzar. Por último,
explicaremos dos experiencias recientes y distintas, una on line y otra presencial,
de docencia de dicha asignatura y de los resultados de una encuesta a los
estudiantes sobre las competencias adquiridas.
Parece lógico pensar que en una asignatura considerada teórica lo
que se enseña es a teorizar. Así pues, lo primero que debemos
plantearnos es qué es teorizar. Si aceptamos, siguiendo a Carlos
Sandoval (1993: 11-24), que "teorizar es pensar, crear, relacionar,
contrastar, imaginar", podríamos señalar que algunas de las tareas
del hecho de teorizar son:
- Interpretar la realidad.
En una sociedad cada día más compleja, se hace necesario ofrecer
instrumentos que permitan interpretar la realidad.
Sandoval (1993: 18-19) sitúa el conocimiento social al menos en dos
lugares:
a) La investigación de los sujetos. Es importante estudiar las formas de
pensar y sentir de los sujetos. Es la perspectiva de la comprensión cuyo
objeto de estudio es el significado de las representaciones.
b) La investigación de lo estructural. Se trata de investigar las reglas
de las instituciones sociales. Es la perspectiva de la explicación en la
que se trata de analizar las causas sociales.
- Hacer una crítica de lo existente.
Otra de las funciones de teorizar es desarrollar el sentido crítico.
Para ello, como paso necesario, se debe hacer entrar en crisis: en el
sentido de mostrar aspectos o niveles desconocidos de la realidad
multifacética, profundizar en las causas que la provocan o, como
mínimo, introducir la duda hacia explicaciones y representaciones
asumidas sin reflexión. El estudiante ha de empezar a sentirse
desbordado por la incertidumbre. El pensamiento complejo nos exige una
aproximación flexible a la realidad social. Hay que transmitir la idea
de que, para un espíritu crítico, son más importantes las
preguntas que las respuestas.
- Desarrollar la teoría como saber instrumental.
Una vez instalados en una perplejidad reflexiva, hay que dar el paso
siguiente. Efectivamente, no podemos caer en el conocimiento de recetas,
pero sí que hay que transmitir un saber instrumental. Debemos recordar
con Kurt Lewin que no hay nada más práctico que una buena
teoría. Lo que se explica debe conectarse con la realidad social que
estamos viviendo. En este sentido es importante que el estudiante perciba
que el conocimiento no sólo le será útil para su vida
profesional sino incluso para su vida cotidiana. Uno de los hechos que
más justifica una asignatura teórica es cuando el estudiante se da
cuenta de algo de lo que antes, sin el conocimiento que le ha aportado la
asignatura, no se hubiera percatado.
En definitiva, teorizar no es un acto de ensimismamiento, es un esfuerzo de
apertura al mundo que nos cuestiona. Por esto pensamos que la asignatura de
Teoría de la Comunicación es fundamental en la formación de los
estudiantes de comunicación. Seguramente por ello, en España, es una
asignatura troncal. Es decir, todas las facultades de comunicación del
Estado español imparten dicha asignatura.
Si aceptamos que las asignaturas teóricas deben enseñar a teorizar,
nos podemos plantear cuáles son las características que
debería tener un buen teórico de la comunicación y de la
información. Casmir (1994: 30-32) nos propone el siguiente decálogo:
- Curiosidad. Un teórico es aquel que es capaz de oír las
preguntas que el entorno nos plantea. El deseo y el interés por conocer
son la esencia del teórico.
- Conocimiento general. Los estudiosos de la comunicación
tienen que estar abiertos a muchas otras disciplinas: la sociología, la
psicología, la semiótica, la antropología, la historia, la
literatura, la ciencia política, la economía, la
lingüística, la arqueología, la cibernética, la
física, etc. Un conocimiento general o pluridisciplinar nos puede
permitir descubrir relaciones que, desde una sola perspectiva, permanecen
ocultas.
- Conocimiento específico. Hay que asumir la aparente
contradicción entre la necesidad de un conocimiento general y uno
específico. Un buen teórico debe poseer, dentro de ciertas
limitaciones, los dos. Es realmente difícil profundizar en todas las
áreas de conocimiento que son atravesadas por la comunicación. Por
ello un teórico debe profundizar en una o dos áreas. En cualquier
caso no hay que caer en lo que Ortega (1972: 102-107) denominaba "la
barbarie del especialismo", que lleva al especialista a saber cada vez
más y más sobre menos y menos, hasta saber prácticamente todo
sobre prácticamente nada.
- Pensamiento relacional. Se trata de tener una visión
holística de los fenómenos. Más que fijarse en los detalles hay
que descubrir las relaciones, y así tener una visión global. Si se
nos permite un pequeño juego de palabras, podríamos decir que un
investigador es el que ve lo que todos ven y piensa lo que nadie piensa,
pero pensando lo que nadie piensa ve lo que nadie ve.
- Pensamiento claro. Teorizar es una actividad estimulante y
apasionada. Pero la pasión, en ocasiones, puede enturbiar algo el
pensamiento. Es necesario un cierto distanciamiento a la hora de teorizar.
Aunque, a veces, es difícil no sólo ser consciente de los propios
sesgos, sino incluso evitar aquellos sesgos de los que tenemos conciencia.
En cualquier caso, la honestidad científica nos obliga a explicitar de
qué principios partimos. En este sentido, Mandler (1988: 9) afirma:
"Tengo una limitada intuición acerca de mis prejuicios teóricos,
ideológicos, y empíricos, pero no puedo asegurar al lector que sea
capaz de evitar los conscientes, ni incluso que trate de encontrar los
inconscientes. Por tanto escribo este capítulo con toda la honestidad
de que soy capaz, pero no espero ser imparcial ni estar desprovisto de
prejuicios".
- Habilidad organizadora. Teorizar requiere, con frecuencia,
manejar mucha información. Se trata de tener la habilidad de poner orden
para ver claro.
- Habilidad para comunicar. Un buen teórico debe ser un buen
comunicador. Una teoría sólo es útil si es comprensible. La
claridad y la precisión son imprescindibles.
- Flexibilidad. La flexibilidad no supone falta de rigor, más
bien nos referimos a la creatividad, a la capacidad para abrir nuevos
caminos. Como afirmaba Darwin (1993: 51) en su Autobiografía, refiriéndose a una
teoría, "... de acuerdo con el nivel de nuestros conocimientos en
aquellos tiempos, no era posible ninguna otra explicación; y mi error
fue una buena lección que me enseñó a no confiar jamás en el
principio de la exclusión en el terreno científico".
- Capacidad para suspender el juicio. No se puede caer en la
tentación de sucumbir a los prejuicios. Sencillamente hay que dejar, si
se da el caso, que la realidad nos estropee una teoría elegante. Las
teorías no pueden convertirse en anteojeras que nos impidan descubrir
nuevos aspectos de la realidad.
- Ser capaz de escuchar y aceptar las críticas. A veces no
es fácil aceptar las críticas. Pero cuando nos encontramos con una
crítica constructiva que nos ayuda a mejorar, hay que recogerla como el
mejor presente que podríamos recibir.
Este decálogo, sin embargo, también sería aplicable a un buen
comunicador. En nuestra opinión, contraponer el conocimiento que aporta
la formación universitaria en comunicación y la práctica
profesional no académica es un error. Como ejemplo, vamos a plantear
cuáles son las características que debería tener un buen
periodista, aunque estamos convencidos que el ejemplo es extrapolable a
otros profesionales de la comunicación: publicistas, relaciones
públicas, etc. Pretendemos constatar que, contrariamente a lo que
pudiera parecer, el perfil ideal de un periodista y de un teórico de la
comunicación tampoco difieren tanto. Vamos a dar la voz a los
profesionales en la persona del periodista Miquel Ángel Violan que, en
una conferencia realizada en 1994 en la Facultad de Ciencias de la
Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, nos propone el
perfil del periodista de prensa escrita. Veamos los puntos que tendría
dicho perfil ideal y comparémoslo con lo que en el anterior decálogo
considerábamos un buen teórico de la comunicación:
- Polivalencia. La especialidad en el trabajo está muy bien,
pero cada vez es más claro que tanto los periodistas como los
académicos deben ser algo polivantes. Un periodista, al menos al
principio no puede saber sólo, por ejemplo, todo lo referente a las
bolsas de valores, como un investigador de la comunicación no puede, a
pesar de unas líneas de investigación, cerrarse a otros aspectos de
la realidad estudiada.
- Conjugar calidad y celeridad: hacer lo mejor en el mínimo
tiempo posible. Tener en cuenta la dimensión intelectual (capacidad de
comprender), la dimensión creativa (capacidad de hacer) y dimensión
de producción (capacidad de adaptarse al proceso). Evidentemente, el
tiempo de producción del periodismo es mucho más rápido que el
de la investigación (Rodrigo, 2005: 293-305), sin embargo, en ésta
tampoco nunca va a sobrar el tiempo.
- Formación multimedia: ver a los otros medios como
instrumentos de trabajo para el propio beneficio. Con el periodismo digital
cada día es más claro que la separación entre los medios es
cada día más lábil.
- Enamorarse de la tecnología y adaptarse al cambio
permanente. Ni el periodista ni el investigador ciberfóbico tienen
mucho futuro.
- Facilidad informática. Afortunadamente para los usuarios de
la informática los entornos y los programas son cada día más
amables.
- Predisposición a la formación permanente. Se suele decir
que los investigadores somos enanos sobre hombros de gigantes. Con esto se
pone de manifiesto que nos basamos en los conocimientos depositados por la
comunidad epistémica correspondiente e intentamos aportar un poquito
más. En esta tarea la primera constatación inevitable es que cuanto
más sé más descubro lo que no sé.
- Flexibilidad y apertura mental. En el siglo XXI, la flexibilidad
parece ser un requisito imprescindible para todas las profesiones. De hecho
en lo que casi todo el mundo está de acuerdo es que estamos ante un
tiempo de cambio acelerado, aunque no todo el mundo adopta la misma postura
ante esta circunstancia. Toulmin (2001:281) considera que el tiempo futuro
ofrece dos actitudes principales: "Por una parte, podemos recibir con los
brazos abiertos una perspectiva que ofrezca nuevas posibilidades pero exija
nuevas ideas y más instituciones adaptables, y ver en estas transiciones
una buena razón para la esperanza, buscando una mayor claridad sobre las
nuevas posibilidades y exigencias que implica un mundo de filosofía
práctica, ciencias multidisciplinares e instituciones transnacionales o
subnacionales. O podemos también volver la espalda a las promesas de la
nueva época y esperar, con el alma en vilo, que los modos de vida y
pensamiento característicos de la era de la estabilidad y el
espíritu nacional duren al menos lo que nuestra propia existencia en la
tierra''.
- Visión global del trabajo. En el caso del investigador
hablábamos de la visión holística de los fenómenos. Por lo
que hace al periodista, éste debe conocer todas las facetas de su
profesión y el proceso general de producción informativo.
- Perspectiva internacional: trilingüismo (catalán,
castellano e inglés). En el caso de Cataluña es clara la necesidad
de conocer, como mínimo, tres lenguas. En caso contrario un profesional
destaca por su carencia. En el campo de la teoría de la
comunicación la importancia del inglés parece estar fuera de toda
duda, como la propia revista Studies in Communication, de la Universidade da Beira Interior, pone de
manifiesto.
- Tener sentido de lo que pasa en la calle y de la noticia,
rechazar el apalancamiento informativo, educar la curiosidad. La
curiosidad, como ya hemos visto también es un requisito para un buen
teórico de la comunicación.
- Autorregulación (no hay que esperar que le digan lo que ha
de hacer). Iniciativa y empowerment. El tener iniciativa y asumir responsabilidades es
una de las condiciones que también debe tener un investigador.
- Capacidad para entusiasmarse. Las personas apasionadas por su
trabajo suelen sacar mayor y mejor rendimiento a su esfuerzo. Téngase en
cuenta además que, si bien en el caso del periodista son muchas carreras
de velocidad, en el del investigador nos encontramos ante una carrera de
fondo: los resultados de una investigación pueden tardar años en dar
fruto.
- Interés por viajar, por conocer idiomas y gentes. No cabe
duda que esta apertura a lo ajeno es una actividad muy formativa. En el caso
de investigador quizás sirva también para constatar el carácter
local del conocimiento. Como afirma Geertz (1994: 262) "...el mundo es
un lugar diverso, dividido entre abogados y antropólogos, entre
musulmanes e hindúes, entre pequeñas y grandes tradiciones, entre
pasados coloniales y presentes nacionalistas; y ganaremos mucho, tanto
científicamente como en otros sentidos, enfrentándonos a esa
compleja realidad, y no empeñándonos en dormir en una nube de
generalizaciones fáciles y de comodidades ficticias''.
- Ambición sana, pero no a cualquier precio. Estaremos de
acuerdo que esta característica sería recomendable para cualquier
profesión.
- Asumir el carácter competitivo del oficio. Aunque esta
premisa también es asumible para el investigador, en ambos casos
habría que hacer una matización. Como se verá más adelante,
también se propone que tanto el periodista como el investigador sepan
trabajar en equipo. En este sentido quisiéramos decir que ambas
profesiones se mueven entre la competencia y la cooperación, ambas
actitudes son necesarias, in sua esfera, in suo ordine.
- Capacidad del esfuerzo sostenido. Con toda seguridad, en
momentos de crisis, el trabajo del periodista requiere un sobreesfuerzo.
Pero esta capacidad también puede ser interesante para un investigador
que cuando se acercan los plazos finales de su proyecto de investigación
se ve impelido a acabar el trabajo, a veces, contrarreloj.
- Saber trabajar en equipo, aprender de los propios
compañeros, desarrollar la capacidad empática. La tendencia a formar
equipos de investigación interdisciplinares hace que también para
los teóricos de la comunicación estas competencias sean importantes.
- Cultivo permanente de los lenguajes. Uno de los requisitos de
un buen investigador es la precisión terminológica. Aunque hay que
tener en cuenta que, como afirma Rescher (1999:55): "Habrá siempre
hechos acerca de una cosa que no conozcamos porque no podamos siquiera
concebirlos dentro del orden conceptual vigente.'' Sin embargo la ciencia
necesita del lenguaje para comunicarse y, aunque la realidad desborde los
conceptos, es el instrumento que tenemos. Como afirmaba Adorno (1975: 18)
"La utopía del conocimiento sería penetrar con conceptos lo que
no es conceptual sin acomodar esto a aquéllos''.
- Batalla por el rigor. En las ciencias de la comunicación
hay una discusión sobre la cientificidad de las metodologías que
utiliza la disciplina (Rodrigo, 1999:134-146), no vamos a entrar en ella,
pero hay que aceptar que toda investigación debe basarse en el rigor y
en la transparencia del proceso.
- Creatividad primaria (tener buenas ideas) y secundaria (saber cómo llevar a la práctica las buenas ideas). Las ciencias
sociales requieren también una importante dosis de creatividad a la hora
de formular hipótesis y a su vez un rigor implacable a la hora de
verificarlas.
- Capacidad de sacrificio y disponibilidad, pero dentro de
algunos límites (hay que tener otra vida además del trabajo). En
cierta ocasión le preguntaron a un atleta de élite cuántas horas
se entrenaba al día. Su respuesta fue: "24 horas'' y, a
continuación, explicó que el descanso y el entretenimiento
también formaban parte del entrenamiento, porque ni no descansaba o se
distraía luego no se ejercitaba suficientemente bien. En toda
profesión hay que saber distanciarse en algunos momentos para coger
fuerzas y seguir adelante.
- Ser capaz de tomar decisiones. Una investigación supone
tomar decisiones, a veces bastante difíciles. Un investigador sabe que
cada decisión que toma supone un cambio de rumbo de su trabajo que,
inevitablemente, va a modificar los resultados obtenidos.
- Resistencia física y psíquica: saber trabajar bajo
presión. Como en una característica anterior, es posible que la
presión laboral del periodista sea mucho mayor que la del investigador,
que en principio debe tener tiempo para realizar sus investigaciones. Sin
embargo, una cierta resiliencia física y psicológica siempre es una
buena ayuda cuando las cosas no salen como se esperan.
- Un cierto sentido de la humildad: ser conscientes siempre que
es más lo que ignoramos que lo que sabemos. Todo investigador sabe que
siempre es mucho más lo que ignora que lo que sabe, por mucho que sepa.
Sin embargo hay que recordar que la ignorancia es el primer paso para saber.
Enrique Gil Calvo, un profesor español, al iniciar sus seminarios
solía decir "Ojalá cuando termine este curso seamos un poco
más ignorantes y un poco menos necias y necios'' (citado por Aler Gay:
1991:351), porque ignorante es aquel que sabe que no sabe mientras que el
necio es aquel que sin saber cree que sabe. Es decir que no sabe que no
sabe.
- El reto de la calidad como filosofía: hacer bien las
cosas. Aun reconociendo las limitaciones que todos tenemos, el reto de la
investigación es, como no, la excelencia.
- Capacidad de concentración y claridad de ideas, autocontrol
emocional, distanciamiento sensible. La claridad es fundamental en la
trabajo de una investigador. Téngase en cuenta que cuando no sabes lo
que buscas, no ves lo que encuentras. En relación a las emociones, quien
piense que las ciencias sociales, y sus investigadores, están libres de
ellas se equivoca totalmente, de ahí también la necesidad de este
distanciamiento sensible.
- Aprender a escuchar. ¿Cómo se puede investigar o
enseñar sin estar dispuesto a aprender? ¿Y cómo se puede aprender
sin estar dispuesto a escuchar?
Como puede apreciarse, las cualidades que se postulan para un buen
periodista no distan tanto de las de un buen teórico de la
comunicación. Por consiguiente, este nexo de unión entre ambas
profesiones es lo que deberíamos transmitir a los estudiantes. El
teorizar y las habilidades que conlleva son, pues, equiparables, pero la
teoría de la comunicación también aporta conocimientos sui generis.
Como hemos señalado, teorizar es un objetivo importante, pero en las
asignaturas teóricas otra importante labor es la metateórica. Se
trata de dar cuenta del saber acumulado en un determinado campo de
investigación. Hay que taxonomizar las teorías, explicar sus
orígenes, plantear de qué postulados parten, señalar cuáles
son las consecuencias que de las mismas se derivan, recordar en qué
clima de opinión intelectual se han desarrollado, puntualizar cómo
fueron acogidas por la comunidad científica de su época,
profundizar en sus aportaciones a la disciplina, criticar su contenido, etc.
Según Gudykunst (1993: 35), cuando se construye una teoría, el
investigador debe posicionarse en tres ámbitos:
En primer lugar, tenemos los principios ontológicos de partida.
¿Cuál es la idea que se tiene sobre la realidad? ¿Se concibe la
realidad desde postulados objetivistas o subjetivistas?
En segundo lugar, están los principios epistemológicos que
fundamentan el cómo se obtiene el conocimiento. ¿Nos encontramos ante
posturas platónicas o aristotélicas? ¿El conocimiento es
fundamentalmente producto de nuestra reflexión, o se fundamenta en el
análisis empírico de la realidad exterior?
En tercer lugar, las teorías sostienen de forma explícita o
implícita, una concepción de la naturaleza humana. Por ejemplo,
¿qué es lo que hace avanzar la evolución histórica
principalmente, el conflicto o el consenso?
Por último, nos gustaría añadir un cuarto elemento que nos
parece interesante a la hora de que una teoría muestre las asunciones
de las que parte. Se trata de saber cuál es el posicionamiento del
investigador ante la realidad social. Erving Goffman (1991: 22) propone la
siguiente metáfora que afirma que hay tres tipos de intelectuales, los
que acunan al pueblo para que no salgan de su alienación, los que
intentan despertarlo y consideran que ya es hora que los intelectuales
ayuden a cambiar la realidad social y, finalmente, los que estudian
simplemente cómo el pueblo duerme, que es la intención de este
autor. Esto último es lo que también se conoce como la indiferencia etnometodológica.
Siguiendo con esta corriente sociológica, en sus estudios sobre la
investigación en ciencias sociales, se ha señalado que "los
investigadores deciden sobre la verdad de algo a través de discusiones
que tienen entre ellos, de argumentos que intercambian" (Coulon, 1988: 129).
Es decir, el estudiante no debe tener la impresión que la teoría es
obra de unas personas geniales que, inmersos en una especie de reflexión
personalísima, van nutriendo de teorías a la ciencia. Cada
día es más claro que el trabajo científico es un trabajo
colectivo. Los investigadores someten sus propuestas, al publicarlas, a la
comunidad científica. Según el crédito que obtengan de los
demás estudiosos, sus teorías se consolidarán como un saber
compartido en la disciplina o desaparecerán de la discusión
científica. Además, ¿cómo se puede investigar, estudiar,
analizar cualquier problema sin tener en cuenta lo que se ha realizado con
anterioridad? La ciencia avanza por un esfuerzo colectivo aunque,
excepcionalmente, puedan darse mentes geniales.
En definitiva, el conocimiento metateórico es imprescindible para que el
estudiante pueda ir construyendo su mapa cognitivo de la disciplina. Los
criterios para la clasificación de las teorías pueden ser
geográficos (Estados Unidos, Europa, etc.), históricos (principios
de siglo, años cincuenta-setenta, etc.) o teóricos (perspectiva
interpretativa, funcionalista y crítica). Sin embargo, el estudiante
debe tener claro que estas taxonomías son propuestas de
organización del conocimiento que se han establecido, convencionalmente,
para una mejor comprensión de la disciplina. De hecho, no se trata de
transmitir conocimientos como si fueran dogmas sino propuestas que
consideramos que, por el momento, son suficientemente válidas. El situar
al estudiante en una cierta incertidumbre nos parece importante, porque esto
es lo que va a propiciar su propia búsqueda de conocimiento.
Seguramente, el corazón de nuevo paradigma docente (Pedró, 2005:
18-21) que propone el EEES sea el aprendizaje de competencias, ya que en
torno a este cambio va a pivotar tanto la metodología docente como la
evaluación. Por nuestra parte, no vamos a entrar en estos dos
últimos aspectos sino que nos centraremos en el paso del aprendizaje a
partir de unos objetivos, que se plantea el profesor, hacia el aprendizaje
de competencias, por parte del alumno. Nos parece que el cambio de
preposición es muy significativo. Así, se pasa del aprendizaje por objetivos del profesor al aprendizaje de competencias por el estudiante.
La primera idea que deseamos que quede clara es que no hay que entender que
se deben descartar los objetivos de cualquier asignatura. Consideramos que
aunque la reforma es importante, en el fondo se trata en un cambio de
énfasis de los sujetos en el proceso de aprendizaje. Así, se "pone
el énfasis en la actividad del estudiante, más que en la del docente
porque, el objetivo fundamental del proceso de aprendizaje universitario en
el EEES no es estrictamente la transmisión o el dominio de contenidos,
sino que esta transmisión queda supeditada al objetivo más complejo
de la adquisición de competencias'' (Pedró, 2005: 23).
Por nuestra parte, vamos a centrarnos en la asignatura que impartimos, que
denominaremos Teoría de la Comunicación. Debemos recordar que, en
España, esta asignatura es una asignatura troncal, lo que significa que
todas las facultades de comunicación la imparten en las licenciaturas de
Comunicación Audiovisual, de Periodismo y de Publicidad y Relaciones
Públicas. Sin embargo, aunque el contenido es prácticamente el mismo
recibe distintos nombres. Así, aparece como `Teoría General de la
Información', `Teoría de la Información', `Teoría o
Teorías de la Comunicación' o, incluso, `Teoría de la
Comunicación y de la Información'. En las universidades objeto de
nuestro estudio, el nombre concreto es Teoría de la Comunicación y de la Información, en la Universitat Oberta de
Catalunya, y Teorías de la Comunicación, en la Universitat Autònoma de Barcelona. Para no
complicar el texto hablaremos de `Teoría de la Comunicación' si nos
referimos a la asignatura genérica y emplearemos el título
específico si queremos diferenciar la docencia en una u otra
universidad.
Para entender este cambio de paradigma docente vamos a ver, en primer lugar,
las metas educativas, que plantean la visión más amplia y general de
la asignatura, y los objetivos docentes, tanto generales (de toda la
asignatura) como específicos (de cada parte de la asignatura). A
continuación, recogeremos las posibles competencias que se podrían
adquirir con la asignatura de Teoría de la Comunicación.
Las metas educativas de la asignatura Teoría de la Comunicación son
las siguientes:
- El fomento de la actividad analítica, crítica y comprensiva de
la realidad comunicativa.
- La capacitación para la comprensión de los principios, los
conceptos y las teorías científicas de la disciplina.
- El desarrollo de las habilidades intelectuales que permitirán
explicar los fenómenos comunicativos a partir de las teorías
estudiadas.
- El conocimiento del campo de estudio específico y sus
características.
A partir de estas metas educativas se pueden concretar una serie de
objetivos generales:
- Proporcionar una aproximación científica al objeto de estudio.
- Hacer que se tome conciencia de la pluridisciplinariedad teórica de
los estudios, a partir de distintas investigaciones de la comunicación.
- Mostrar las investigaciones de la comunicación de masas desde sus
orígenes a la actualidad.
- Dar los fundamentos metodológicos de las teorías de la
comunicación.
- Ofrecer una visión crítica de las principales perspectivas de la
teoría de la comunicación (interpretativa, funcionalista y
crítica).
- Iniciar en la terminología y en los conocimientos básicos de la
teoría de la comunicación.
La asignatura Teoría de la comunicación está dividida en cuatro
apartados (Estrada y Rodrigo, 2005) (Rodrigo 2001). En el primer apartado,
se pretende introducir al alumno en el estudio de la disciplina. Por ello,
los objetivos específicos de dicho apartado serían:
- Capacitar para enmarcar histórica y conceptualmente el objeto de
estudio de la teoría de la comunicación
- Dar a conocer los principales campos de investigación de la
teoría de la comunicación y habilitar para la comprensión de
sus derivaciones teóricas.
- Exponer los diferentes métodos de investigación de la teoría
de la comunicación, sobre todo en el marco de las ciencias sociales.
Con este apartado se pretende ofrecer una primera panorámica global
(histórica, conceptual y metodológica) de la teoría de la
comunicación. Los tres apartados siguientes hacen referencia a cada una
de las perspectivas interpretativa, funcionalista y crítica de la
comunicación. Estos tres apartados tienen objetivos específicos
comunes:
- Ser capaz de esquematizar las características generales de esta
perspectiva.
- Poder diferencias las diversas corrientes que la componen.
- Conocer los conceptos fundamentales.
- Utilizar estas teorías para explicar algún fenómeno
comunicativo.
- Adquirir una visión crítica de las aportaciones de esta
perspectiva.
Con estos objetivos se pretende teorizar, como hemos explicado
anteriormente, y desarrollar una tarea metateórica, tratando de recoger
el saber acumulado en la teoría de la comunicación.
Pasar de pensar el aprendizaje por objetivos a pensar el aprendizaje de
competencias no es tarea fácil. En primer lugar, porque esto implica
romper con una tradición académica de muchos años y, en segundo
lugar, porque estamos al principio de este cambio y nuestra experiencia
sobre este nuevo tipo de aprendizaje es muy corta. Empecemos por definir
qué son las competencias para, a continuación, ver un listado de
competencias generales y, finalmente, concertar cuáles creemos que son
las competencias que se pueden adquirir con la asignatura de Teoría de
la Comunicación.
Las competencias son un conjunto de saberes sociales, técnicos y
metodológicos que se utilizan en un momento y en una situación
concreta para hacer una tarea determinada. Evidentemente, estas competencias
pueden ordenarse a partir de diferentes parámetros. En este caso, vamos
a hacer una lista de competencias partir de diferentes campos. Se trata de
una lista muy amplia que, poco a poco, habría que ir concretando.
| Campos de competencias |
Competencias concretas |
| 1. Comunicación |
Desarrollar las habilidades para trabajar con competencia en la gestión de la comunicación en cualquier medio.
Obtener las capacidades necesarias para utilizar todo tipo de recursos tanto formales (verbales, icónicos, digitales, etc.) como conceptuales.
Obtener la capacidad de análisis y síntesis de la información.
Ser capaz de resolver problemas bajo la presión del tiempo.
Ser capaz de persuadir.
Ser capaz de hacer exposiciones orales y escritas. |
| 2. Científicas
|
Aplicar el método científico para describir, analizar, diagnosticar, imaginar, organizar, demostrar y validar sus situaciones específicas en el campo de conocimiento correspondiente al periodismo, a la comunicación audiovisual y a la publicidad y las relaciones públicas.
Aplicar la metodología de investigación científica en aspectos sociales, fundamentalmente en los grupos y psicosociedades.
Saber plantear hipótesis relativas al periodismo, a la comunicación audiovisual y a la publicidad y las relaciones públicas. |
| 3. Creatividad |
Desarrollar la imaginación y el pensamiento productivo con flexibilidad y fluidez. |
| 4. Interpersonales
|
Facilitar la interrelación del alumno con su entorno académico, de trabajo e investigador.
Tener la habilidad de negociación.
Reconocer y respetar los puntos de vista y opiniones de los otros miembros del equipo e integrarlos en beneficio de los resultados del proyecto.
Saber ser crítico con el trabajo y con los resultados de su entorno.
Tener la habilidad para trabajar con equipos interdisciplinarios. |
| 5. Comprensión del entorno
|
Saber buscar las claves interpretativas de cualquier fenómeno social, económico, productivo, etc.
Comprender que cualquier fenómeno humano se genera en el tiempo, por agentes, por relaciones sociales, por necesidades, intereses, por acciones racionales, etc. y que es susceptible de tener una naturaleza reactiva hacia los parámetros presentes en el propio contexto en que se localiza.
Ser capaz de aprender a aprender.
Ser capaz de poner en marcha los conocimientos teóricos.
Ser capaz de adaptarse a nuevas situaciones.
Ser capaz de generar gran cantidad de ideas para resolver problemas.
Tener capacidad de dirigir y coordinar un trabajo.
Tener la capacidad y la autoexigencia de hacer la tarea bien hecha. |
| 6. Valores éticos |
Dar coherencia interna y externa al sentido de las acciones propias.
Adquirir un compromiso ético.
Actuar con libertad y corresponsabilidad, asumiendo referentes éticos, valores y principios consistentes.
Conocer los valores sociales vigentes en cada momento para adecuar los mensajes a estos valores. |
| 7. Valores emocionales
|
Desarrollar las capacidades empáticas y potenciar la inteligencia emocional para la valoración de situaciones de los objetos del entorno. |
| 8. Desarrollo del autoaprendizaje
|
Poder gestionar el tiempo disponible mediante la planificación funcional y realista de la propia actividad según los objetivos alcanzables y que representen un cierto grado de reto personal.
Desarrollar las habilidades de trabajo, de estudio, de investigación, tanto personal como en equipo.
Potenciar la capacidad crítica necesaria para reflexionar sobre lo que se hace, para generar nuevas acciones y sobre las acciones mismas.
Ser capaz de madurar actitudes como la flexibilidad, la imaginación, la apertura a nuevas informaciones, situaciones y metodologías. |
Llegados a este punto se hace necesaria otra diferenciación. Por un lado
tenemos las competencias transversales y por otro lado las competencias
específicas. Las competencias transversales son comunes a asignaturas
diferentes. Hay una serie de competencias que se pueden adquirir en
diferentes asignaturas a lo largo de toda la etapa formativa del estudiante
en la universidad. Se trata de "saberes prácticos que permiten el
óptimo desarrollo de una materia...'' (Pedró, 2005: 18), aunque
no son específicas de una materia exclusivamente. Se trata de
competencias que hacen referencia a la capacidad de adquirir nuevos
conocimientos (por ejemplo "aprender a aprender''), a la capacidad
comunicativa, a la capacidad de de incorporar las nuevas tecnologías, a
la capacidad de trabajar en equipo, a la capacidad de adaptación, al
sentido crítico y autocrítico, etc.
Al mismo tiempo, las competencias específicas son "saberes
específicos relativos a una área de conocimiento determinada o,
incluso, a una materia concreta.'' (Pedró, 2005: 19). Es decir, son las
propias de una asignatura concreta o que se pueden adquirir mayoritariamente
a través de dicha asignatura. En el caso de Teoría de la
Comunicación, un ejemplo de competencia específica sería:
"ser capaz de poner en marcha los conocimientos teóricos''.
A la hora de trabajar en nuestras asignaturas decidimos concentrarnos en
quince competencias que consideramos que se pueden adquirir con la
asignatura Teoría de la Comunicación. Estas competencias son, en
los distintos campos de competencias, las siguientes:
| Campos de
competencias |
Competencias concretas |
| 1. Comunicación |
Obtener la capacidad de análisis y síntesis de la información. |
| 2. Creatividad |
Desarrollar la imaginación y el pensamiento productivo con flexibilidad y fluidez. |
| 3. Interpersonales
|
Saber ser crítico con el trabajo y con los resultados de su entorno. |
| 4. Comprensión del entorno
|
Saber buscar las claves interpretativas de cualquier fenómeno social, económico, productivo, etc.
Comprender que cualquier fenómeno humano se genera en el tiempo, por agentes, por relaciones sociales, por necesidades, intereses, por acciones racionales, etc. y que es susceptible de tener una naturaleza reactiva hacia los parámetros presentes en el propio contexto en que se localiza.
Ser capaz de aprender a aprender.
Ser capaz de poner en marcha los conocimientos teóricos.
Ser capaz de adaptarse a nuevas situaciones.
|
| 5. Valores éticos |
Dar coherencia interna y externa al sentido de las acciones propias.
Adquirir un compromiso ético.
Actuar con libertad y corresponsabilidad, asumiendo referentes éticos, valores y principios consistentes.
Conocer los valores sociales vigentes en cada momento para adecuar los mensajes a estos valores.
|
| 6. Valores emocionales
|
Desarrollar las capacidades empáticas y potenciar la inteligencia emocional para la valoración de situaciones de los objetos del entorno. |
| 7. Desarrollo del autoaprendizaje
|
Potenciar la capacidad crítica necesaria para reflexionar sobre lo que se hace, para generar nuevas acciones y sobre las acciones mismas.
Ser capaz de madurar actitudes como la flexibilidad, la imaginación, la apertura a nuevas informaciones, situaciones y metodologías.
|
Como apunta Valbuena (1997) "hay unas disciplinas-mapas, que deben orientar
la actividad de los estudiantes durante la carrera: precisamente, las que
llevan el nombre de `Teoría': Teoría de la Comunicación, Teoría General de la Publicidad, Teoría General de la Imagen y Teoría de la Información". Seguramente por esto, a esta
asignatura le correspondan más competencias transversales (9) que
específicas (6). Si ordenáramos las quince competencias anteriores
seleccionadas de acuerdo con esta diferenciación obtendríamos el
siguiente cuadro:
| Competencias
transversales |
Desarrollar la imaginación y el pensamiento productivo con flexibilidad y fluidez.
Saber ser crítico con el trabajo y con los resultados de su entorno.
Ser capaz de aprender a aprender.
Ser capaz de adaptarse a nuevas situaciones.
Dar coherencia interna y externa al sentido de las acciones propias.
Adquirir un compromiso ético.
Actuar con libertad y corresponsabilidad, asumiendo referentes éticos, valores y principios consistentes.
Desarrollar las capacidades empáticas y potenciar la inteligencia emocional para la valoración de situaciones de los objetos del entorno.
Potenciar la capacidad crítica necesaria para reflexionar sobre lo que se hace, para generar nuevas acciones y sobre las acciones mismas.
|
| Competencias
específicas |
Obtener la capacidad de análisis y síntesis de la información.
Desarrollar la imaginación y el pensamiento productivo con flexibilidad y fluidez.
Saber buscar las claves interpretativas de cualquier fenómeno social, económico, productivo, etc.
Comprender que cualquier fenómeno humano se genera en el tiempo, por agentes, por relaciones sociales, por necesidades, intereses, por acciones racionales, etc. y que es susceptible de tener una naturaleza reactiva hacia los parámetros presentes en el propio contexto en que se localiza.
Ser capaz de poner en marcha los conocimientos teóricos.
Conocer los valores sociales vigentes en cada momento para adecuar los mensajes a estos valores.
Ser capaz de madurar actitudes como la flexibilidad, la imaginación, la apertura a nuevas informaciones, situaciones y metodologías.
|
Por último, y para que pueda comprenderse mejor este cambio de las metas
y objetivos a la competencias, podríamos decir que hemos pasado, por
ejemplo, de la meta educativa "el fomento de la actividad analítica,
crítica y comprensiva de la realidad comunicativa'' y del objetivo
"ofrecer una visión crítica de las perspectivas principales de las
teorías de la comunicación (interpretativa, funcionalista y
crítica)'' a la competencia "saber ser crítico con su trabajo y
con los resultados de su entorno''.
A continuación, plantearemos cuál es la percepción de los
estudiantes sobre las competencias adquiridas en dos casos distintos: en una
docencia on line y otra presencial de la misma asignatura.
Durante el curso académico 2005-2006 hemos planteado la aplicación
del aprendizaje de competencias en una docencia on line y en otra presencial. La
docencia on line la llevamos a cabo en la Licenciatura de Publicidad y Relaciones
Públicas y en la Licenciatura de Comunicación Audiovisual en la
Universitat Oberta de Catalunya . Esta
universidad imparte docencia exclusivamente a través de internet. La
asignatura Teoría de la Comunicación y de la Información fue
impartida a dos grupos, uno de 33 estudiantes y otro de 45. Hay que
señalar que en esta universidad se imparte el segundo ciclo de estas
licenciaturas, así pues los estudiantes proceden de un primer ciclo
(diplomatura) o de una licenciatura. La formación inicial de estos
estudiantes es muy dispar: óptica, filología, turismo,
ingeniería, bellas artes, económicas, magisterios, psicología,
etc. Normalmente, se trata de personas que trabajan y que aprovechan la
metodología on line de la UOC para compaginar estudios y trabajo. Esta
docencia se desarrolló a lo largo del segundo semestre del curso
académico (de marzo a junio de 2006). La encuesta se pasó a los
estudiantes a finales de junio una vez ya se había evaluado la
asignatura. La encuesta se hizo a través de internet. De la
población de 78 encuestas posibles, contestaron 21 estudiantes. En este
caso la encuesta no era anónima porque los estudiantes la devolvían
contestada en un archivo adjunto. Quizás esto pudo inhibir alguna
respuesta, a pesar de saber ya su evaluación final. En cualquier caso,
21 respuestas representa el 26,9% de la población. Hay que tener en
cuenta que el porcentaje de respuestas de encuestas por internet, en
España, se sitúa entre el 10% o el 15 %. Es decir, que podemos
considerar que el número de respuestas es suficientemente
representativo.
En cuanto a la docencia presencial, ésta se llevó a cabo en el
primer semestre (de septiembre 2005 a enero de 2006) en la Licenciatura de
Publicidad y Relaciones Públicas en la Universitat Autónoma de
Barcelona . La asignatura Teorías de la
Comunicación se imparte, en la UAB, en el segundo año de la
licenciatura, es decir, que los estudiantes ya han recibido un primer curso
académico de formación en comunicación. En este caso, la
encuesta anónima se pasó en el aula el último día de clase
antes de que los estudiantes tuvieran su evaluación. En número de
matriculados en la asignatura era de 72 y el número de encuestas
constatadas fueron 43. Esto representa el 59'7% de la población.
En ambas encuestas, se pedía simplemente que de una lista de quince
competencias los estudiantes marcaran sólo las que creían que
habían adquirido con el seguimiento de la asignatura. En el cuadro
siguiente recogemos dichas quince competencias y los resultados de la
encuesta en términos absolutos (número de respuestas afirmativas por
competencia) y en términos relativos (porcentaje de respuestas
afirmativas sobre el total -21, para la UOC, y 43, para la UAB- de
respuestas posibles).
| COMPETENCIAS |
UOC |
UAB |
| Obtener la capacidad de análisis y síntesis de la información. |
19
90'4%
|
31
72%
|
| Desarrollar la imaginación y el pensamiento productivo con flexibilidad y fluidez. |
16
76'1%
|
15
34'8%
|
| Saber ser crítico con el trabajo y con los resultados de su entorno. |
18
85'7%
|
37
86%
|
| Saber buscar las claves interpretativas de cualquier fenómeno social, económico, productivo, etc. |
19
90'4%
|
18
41'8%
|
| Comprender que cualquier fenómeno humano se genera en el tiempo, por agentes, por relaciones sociales, por necesidades, intereses, por acciones racionales, etc. y que es susceptible de tener una naturaleza reactiva hacia los parámetros presentes en el propio contexto en que se localiza. |
20
95'2%
|
42
97'6%
|
| Ser capaz de aprender a aprender. |
17
80'9%
|
29
67'4%
|
| Ser capaz de poner en marcha los conocimientos teóricos. |
20
95'2%
|
26
60'4%
|
| Ser capaz de adaptarse a nuevas situaciones. |
17
80'9%
|
23
53'4%
|
| Dar coherencia interna y externa al sentido de las acciones propias. |
17
80'9%
|
18
41'8%
|
| Adquirir un compromiso ético. |
13
61'9%
|
32
74'4%
|
| Actuar con libertad y corresponsabilidad, asumiendo referentes éticos, valores y principios consistentes. |
17
80'9%
|
31
72'6%
|
| Conocer los valores sociales vigentes en cada momento para adecuar los mensajes a estos valores. |
17
80'9%
|
32
74'4%
|
| Desarrollar las capacidades empáticas y potenciar la inteligencia emocional para la valoración de situaciones de los objetos del entorno. |
14
66'6%
|
24
55'8%
|
| Potenciar la capacidad crítica necesaria para reflexionar sobre lo que se hace, para generar nuevas acciones y sobre las acciones mismas. |
19
90'4%
|
26
60'4%
|
| Ser capaz de madurar actitudes como la flexibilidad, la imaginación, la apertura a nuevas informaciones, situaciones y metodologías. |
17
80'9%
|
32
74'4%
|
La discusión de estos datos podría ser muy extensa pero, por
nuestra parte, vamos a centrarnos en las cuestiones que, para conservar la
coherencia de este texto, nos parecen más significativas. Así,
además de constatar que no siempre parece coincidir la percepción de
los estudiantes de la UOC y de la UAB, nos fijaremos en las competencias que
mayoritariamente se consideran adquiridas y también en aquellas
competencias que obtienen un grado de adquisición más bajo.
También veremos cuáles de éstas son transversales y cuáles
específicas.
Una primera mirada a los porcentajes logrados por las distintas competencias
en los dos tipos de docencia apuntaría que parece ser que en el caso on line (UOC) los estudiantes tienen la percepción que, en general, han
adquirido dichas competencias en un porcentaje más alto, aunque hay
alguna excepción. Una posible explicación que relativizaría
estos resultados es que mientras que los estudiantes de la UOC se les
invitaba a que enviaran un mail con la encuesta, a los de la UAB se les
pasó, sin avisarles previamente, la encuesta el último día de
clase, cuando todavía no sabían el resultado final de la
evaluación. Además, en el primer caso no se podía preservar el
anonimato de la encuesta, mientras que en el segundo, sí. Así, es
posible que, en la UOC, contestaran simplemente aquellos estudiantes que se
sintieran más satisfechos con la docencia y la evaluación recibida.
Lo que nos ha llamado más la atención es la diferencia de porcentaje
de adquisición de algunas competencias. Como puede apreciarse en el
siguiente cuadro:
| Competencias |
UOC |
UAB |
Diferencia |
| Saber buscar las claves interpretativas de cualquier fenómeno social, económico, productivo, etc. (E) |
90'4% |
41'8% |
-48'6% |
| Desarrollar la imaginación y el pensamiento productivo con flexibilidad y fluidez. (T) |
76'1% |
34'8% |
- 41'3% |
| Dar coherencia interna y externa al sentido de las acciones propias. (T) |
80'9% |
41'8% |
-39'1% |
Hemos diferenciado las competencias transversales (T) de las
específicas (E). Nos es difícil sacar muchas conclusiones fiables
de algunos de estos resultados. Quizás podríamos hipotetizar que a
mayor formación de los estudiantes más fácilmente se adquieren
las competencias, sobre todo por lo que hace a las competencias
transversales, ya que éstas han podido ser adquiridas en su anterior
formación académica y, así, con esta asignatura lo que se ha
hecho es consolidar competencias que empezaron a obtenerse en la
formación previa.
En el caso de la docencia on line (UOC) las competencias con un mayor índice
de adquisición según la percepción de los estudiantes son las
siguientes:
| Competencias más adquiridas |
UOC |
| Comprender que cualquier fenómeno humano se genera en el tiempo, por agentes, por relaciones sociales, por necesidades, intereses, por acciones racionales, etc. y que es susceptible de tener una naturaleza reactiva hacia los parámetros presentes en el propio contexto en que se localiza. (E) |
95'2% |
| Ser capaz de poner en marcha los conocimientos teóricos. (E) |
95'2% |
| Obtener la capacidad de análisis y síntesis de la información. (E) |
90'4% |
| Saber buscar las claves interpretativas de cualquier fenómeno social, económico, productivo, etc. (E) |
90'4% |
| Potenciar la capacidad crítica necesaria para reflexionar sobre lo que se hace, para generar nuevas acciones y sobre las acciones mismas. (T) |
90'4% |
Como puede apreciarse, los porcentajes son muy altos y en su gran
mayoría se trata de competencias específicas de la asignatura.
Consideramos que las dos competencias que han obtenido un mayor porcentaje
son las básicas de la asignatura. También se puede detectar en estos
resultados que el autoaprendizaje (implícito en las competencias
"Obtener la capacidad de análisis y síntesis de la
información'' y "Saber buscar las claves interpretativas de cualquier
fenómeno social, económico, productivo, etc.'') es uno de los
métodos de aprendizaje fundamental de la docencia on line. Por último, es
propio de la Teoría de la Comunicación dar instrumentos para una
visión crítica de la realidad.
Por lo que hace referencia a la docencia presencial (UAB), las competencias
que obtuvieron un mayor porcentaje de adquisición según la
percepción de los estudiantes son las siguientes:
| Competencias más adquiridas |
UAB |
| Comprender que cualquier fenómeno humano se genera en el tiempo, por agentes, por relaciones sociales, por necesidades, intereses, por acciones racionales, etc. y que es susceptible de tener una naturaleza reactiva hacia los parámetros presentes en el propio contexto en que se localiza. (E) |
97'6% |
| Saber ser crítico con el trabajo y con los resultados de su entorno. (T) |
86% |
| Adquirir un compromiso ético. (T) |
74'4% |
| Conocer los valores sociales vigentes en cada momento para adecuar los mensajes a estos valores. (E) |
74'4% |
La competencia que aglutina el más alto porcentaje de adquisición, y
que coincide con la más adquirida por los estudiantes de la docencia online, es, como ya hemos dicho, una de las fundamentales de la asignatura. En la
docencia presencial vemos que dos las competencias más adquiridas
según la percepción del alumnado son transversales. Es posible que
en el cara a cara el profesor transmita un currículo oculto que en la
docencia on line se haga más difícil de comunicar. De ahí que tanto
el "Saber ser crítico con el trabajo y con los resultados de su
entorno'' como el "Adquirir un compromiso ético'' hayan obtenido un
porcentaje tan alto. De todas formas, la visión crítica que
impregna el contenido de la asignatura parece que efectivamente es
aprehendido por los estudiantes. En esta misma línea argumentativa, la
competencia "Conocer los valores sociales vigentes en cada momento para
adecuar los mensajes a estos valores'' seguramente se ha adquirido por la
estrategia docente seguida de comentar la actualidad social y cultural del
momento a la luz de la Teorías de la Comunicación. Esto es más
fácil hacerlo en la docencia presencial que en la on line donde las discusiones
son mucho menos ágiles. Las hipótesis anteriores se refuerzan si
observamos las competencias que han obtenido un menor porcentaje de
adquisición según la percepción de los estudiantes. Éstas,
en el caso de la docencia on line, son:
| Competencias menos adquiridas |
UOC |
| Adquirir un compromiso ético. (T) |
61'9% |
| Desarrollar las capacidades empáticas y potenciar la inteligencia emocional para la valoración de situaciones de los objetos del entorno. (T) |
66'6% |
Aunque anteriormente ya señalamos que quizás a los estudiantes con
una mayor formación previa en otra especialidad (UOC) les era más
fácil adquirir las competencias transversales, en el caso de las
competencias con un porcentaje menor nos encontramos competencias que,
seguramente, se pueden adquirir más fácilmente en la interacción
interpersonal que a través de la docencia on line. La empatía a través
de los contactos en internet quizás sea más difícil, a pesar de
los emoticones. Podemos destacar, pues, que la competencia menos adquirida según
la percepción de los estudiantes on line ("Adquirir un compromiso ético'')
es, sin embargo, una de las que ha obtenido un mayor porcentaje de
adquisición en el alumnado de la docencia presencial.
En cuanto a la docencia presencial (UAB), la competencias con un porcentaje
más bajo de adquisición según la percepción de los
estudiantes son:
| Competencias menos adquiridas |
UAB |
| Desarrollar la imaginación y el pensamiento productivo con flexibilidad y fluidez. (T) |
34'8% |
| Saber buscar las claves interpretativas de cualquier fenómeno social, económico, productivo, etc. (E) |
41'8% |
| Dar coherencia interna y externa al sentido de las acciones propias. (T) |
41'8% |
En este caso, también son las competencias transversales las que han
acumulado un menor porcentaje de adquisición y, sobre todo, destaca la
competencia "Desarrollar la imaginación y el pensamiento productivo con
flexibilidad y fluidez'', que poco más de un tercio de los estudiantes
considera haberla adquirido. Aunque en una proporción distinta,
también en la UOC esta competencia obtuvo uno de los porcentajes de
adquisición más bajos. Por último, no podemos orillar que una de
las competencias menos adquiridas según la percepción de los
estudiantes de la UAB ("Saber buscar las claves interpretativas de
cualquier fenómeno social, económico, productivo, etc.'') es una de
las más adquiridas según la percepción de los alumnos de la UOC.
En este caso, hemos de reconocer que no tenemos claro cuál es el motivo
de tan bajo porcentaje de adquisición de esta competencia entre el
alumnado de la UAB. Quizás en próximas investigaciones podamos
encontrar, si se repite el mismo fenómeno, las claves interpretativas de
este resultado fijándonos en otras variables no controladas.
En primer lugar hay que decir que los porcentajes de competencias que los
estudiantes, tanto en la docencia on line como en la presencial, han percibido como
adquiridas son bastante aceptables. Si bien está claro que serán
necesarias nuevas encuestas para que estos datos se vayan confirmando. No
obstante, recordemos que, si bien el contenido de una asignatura cambia poco
de curso a curso, hay elementos en la práctica docente de difícil
ponderación previa. Como todo docente con cierta experiencia sabe, en
cada grupo de estudiantes se crea una dinámica que puede ser diferente.
Así, un ejercicio o una discusión que con un grupo ha ido muy bien
con otro puede dar resultados mucho más pobres. La sintonía entre
el profesor y los alumnos, la dinámica de trabajo, el clima creado en la
clase, etc. pueden cambiar de grupo a grupo. El acto docente tiene una
singularidad, por las múltiples variables que intervienen en él,
que, sobre todo en la docencia presencial, son difíciles de controlar.
Hay que reconocer que en la docencia presencial es más susceptible que
haya una cierta improvisación, ya que la pregunta de un estudiante puede
dar lugar a un debate inesperado, mientras que en la docencia on line los debates
deben ser pensados y preparados previamente, y, en este sentido, tienen
mucho menos margen de improvisación. En definitiva, la docencia, más
allá de la organización y de la preparación previa, tiene un
gran componente de interacción entre docente y discentes, y entre
éstos. Así, el proceso docente, de un grupo a otro, puede cambiar
según los ejemplos que se pongan o los ejercicios que se hagan en la
evaluación continua.
De todas maneras, creemos que ha quedado claro que los estudiantes son
capaces de identificar y valorar si, al final del curso, han adquirido
determinadas competencias. Se podrá argumentar que esta percepción
puede no estar fundamentada, que se trata de una falsa percepción
colectiva de los estudiantes. Para corroborar si estas competencias se han
adquirido efectivamente tenemos las evaluaciones en las que se va a
sancionar dicha adquisición. Dicho esto, también hay que reconocer
que hay competencias difícilmente evaluables, por ejemplo la de
"Adquirir un compromiso ético''.
De acuerdo con nuestra experiencia docente, creemos que, el primer día
de clase, a la hora de presentar la asignatura, lo mismo que se presentaban
los objetivos, quizás sea conveniente que se presenten las competencias
que se deberían adquirir en la asignatura. En relación a nuestras
propuestas docentes, una duda que se nos plantea es si no hemos sido
demasiado ambiciosos planteando quince competencias; pero, sinceramente,
creemos que todas ellas pueden adquirirse, seguramente no todas en la misma
proporción, en la docencia de Teoría de la Comunicación.
Consideramos conveniente que se siga preguntando a los estudiantes qué
competencias creen que han conseguido, incluso en aquellos centros en que se
hacen encuestas sobre la calidad de la docencia no estaría mal que se
les preguntara sobre las competencias adquiridas con la asignatura. Si, de
acuerdo con el nuevo paradigma docente, se considera que el protagonismo del
estudiante tiene que ser mayor, también en este aspecto habría que
dar voz a los discentes.
En nuestra opinión, en el proyecto del EEES se dibuja un sesgo muy
profesionalista. Así la formación universitaria parece ir más
dirigida a cubrir las necesidades del mercado que las de la sociedad. Frente
a este sesgo, querríamos reivindicar la importancia de asignaturas no
necesariamente utilitaristas. Estamos, por supuesto, de acuerdo que en las
universidades se enseñe a hacer, pero creemos que también es
imprescindible que se haga pensar. Así, es fundamental que un
profesional, formado en la universidad, piense por qué hace lo que hace
y reflexione, asimismo, sobre el mundo en el que vive, en las relaciones
sociales y de poder que contribuye a reproducir, etc. El cambio, el progreso
social, científico y cultural está no tanto en un profesional que
hace un producto sino en aquél que es capaz de autorreflexionar
críticamente con todo el proceso. Además, consideramos que nuestro
trabajo como profesores universitarios, además de formar a periodistas o
a publicitarios, debe abogar por formar ciudadanos, trabajadores
intelectuales, personas educadas en la universidad.
Quisiéramos acabar este artículo recordando que la teoría, en
general, y la Teoría de la Comunicación, en particular, tienen una
función fundamental en la formación de los universitarios. Ya hemos
dicho que no hay nada más práctico que una buena teoría y
también hay que añadir que no hay nada más malo que una
teoría inútil o perversa. Las teorías son instrumentos que nos
ayudan a dar sentido al mundo que nos ha tocado vivir. En la formación
de los universitarios europeos nos jugamos también el mundo que
éstos van a interpretar y a ayudar a construir, nos jugamos nuestro
futuro.
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Footnotes
![[*]](../_img/footnote.gif)
- http://www.uoc.edu
![[*]](../_img/footnote.gif)
- http://www.uab.es
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